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VOTACIÓN DE LA LEY TRANS: UNA SEGUNDA RONDA PREVISTA PARA EL DÍA DEL ORGULLO

A un mes del día del Día del Orgullo en España, la ministra de la Igualdad, Irene Montero se enfrentaba al reto de convencer a los diputados del PSOE que voten a favor del proyecto de la ley “Trans”. Su abstención a principios de esta semana reforzó el rechazo de los partidos de derechas, lo que provocó el fracaso de su aprobación  en el Congreso. La formación de izquierda sigue dividida en cuanto a la autodeterminación del sexo  en el Registro Civil a partir de los 16 años, donde los socialistas exigen una mejor seguridad jurídica.

El proyecto de ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans, conocida bajo el nombre de ley Trans, ha estado envuelto en la polémica desde que fue presentado por la ministra Irene Montero en el mes de febrero. El escollo es la medida simbólica del texto sobre la autodeterminación del género, que pretende reforzar el derecho al cambio de sexo. En 2007, España ya hizo un gran avance en este campo al permitir a las personas transgénero cambiar de sexo en el estado civil sin necesidad de cirugía genital. La nueva versión del proyecto de ley  va más allá al eliminar la obligación de aportar certificados de   médicos, psicológicos y hormonales exigidos hasta ahora. Otra novedad es que este derecho sería accesible a partir de los 16 años. El partido de izquierda radical, Unidas Podemos, argumenta que esta última medida reforzará los derechos de los menores, que serán libres de determinar su género incluso en los casos en que no cuenten con el apoyo de sus familias. Los socialistas, como la diputada Carmen Calvo, han criticado duramente el texto, señalando la “dudosa constitucionalidad” que no garantiza unas bases legislativas sólidas para establecer el sexo legal de cada ciudadano, más allá de la simple declaración de los interesados. La vicepresidenta primera del Gobierno insiste en la necesidad de aplicar criterios legislativos sobre la autodeterminación de género, que, según ella, sería “más que una simple voluntad o deseo”.

El texto también choca con un sector del movimiento feminista, cercano al PSOE, que subraya el riesgo de “invisibilizar a las mujeres”. La autodeterminación de género mediante una declaración expresa amenazaría con destruir avances tan decisivos como la ley de igualdad o contra la violencia de género.

Una alineación de votos sin precedentes

Tras semanas de bloqueo por diferencias con el PSOE, la formación independentista ERC, presentó el pasado martes una versión del texto casi idéntica a la propuesta de Montero. Con 143 votos en contra del derechista Partido Popular (PP) y de la extrema derecha, más 120 abstenciones del PSOE, el proyecto fracasó en su primer intento de ser votado. Este episodio provocó una de los alineamientos de fuerzas más anómalos que se han visto en el Congreso en los últimos tiempos: el Gobierno se dividió con Podemos por un lado, que recibió el apoyo de toda la izquierda, pero también del PNV, Ciudadanos, Junts y PDeCAT, mientras que la retracción del PSOE facilitó el rechazo del texto por parte de los dos grupos más a la derecha. El final de la sesión fue inédito, ya que la Ministra de Igualdad tomó la palabra en nombre del Gobierno para “pedir disculpas” a los colectivos LGTBI. A pesar de la división entre los partidos del gobierno sobre la ley, Montero reiteró su promesa de aprobar la ley antes de la celebración del Día Internacional del Orgullo el 28 de junio.

Hasta ahora, sólo seis países europeos tienen leyes que contemplan el derecho a la autodeterminación de género para las personas trans sin necesidad de tratamiento médico, hormonal o quirúrgico: Dinamarca, Malta, Luxemburgo, Bélgica, Irlanda y Portugal.

Ophélie Arraud 

Trad: Anaïs Ponsin & Ana Giron

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