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PATRIA : ¿CÓMO CONTAR LA HISTORIA?

El pasado domingo 8 de noviembre se emitió el último capítulo de la serie Patria en la plataforma HBO, una serie adaptada por Aitor Gabilondo, basada en la exitosa novela epónima escrita por Fernando Aramburu. Cuenta la historia del último período de ETA, la organización vasca independentista activa entre los años 1959 y 2018.

Es una buena oportunidad para volver a abordar un fenómeno, primero literario y después cinematográfico, convertido en un verdadero fenómeno social.

« Todos somos parte de esta historia »

« Todos somos parte de esta historia ». Tal era el mensaje que podían leer los transeúntes en los carteles de anuncio de la difusión del primer capítulo de Patria en la plataforma HBO. Un eslogan que provocó una ola de indignación en el seno de la opinión pública. Si esta frase puede parecer anodina a primera vista, se acompaña de una imagen que opone dos escenas con fuerte significado. A la izquierda, la silueta de una mujer que lleva en sus brazos el cuerpo de su marido ejecutado por miembros del grupo terrorista ETA. A la derecha, la de un hombre desnudo, un etarra, con una esposas puestas y tumbado en el suelo de lo que sería probablemente una comisaría, mientras que los presuntos policías charlan en el plano de fondo con indiferencia.

Si el libro de Fernando Aramburu fue relativamente consensual, su adaptación cinematográfica por poco desencadenó una reacción violenta… En la opinión de muchos españoles, esa yuxtaposición de imágenes es insufrible, porque la perciben como una puesta al mismo nivel de las dos situaciones.

Esta polémica ilustra lo que puede llamarse « la batalla del relato ». Hoy en día, existen dos maneras de contar la historia de ETA: la primera consiste en limitarse a definir a ETA como una banda terrorista y criminal, que practicaba la extorsión y los asesinatos selectivos para conseguir la independencia del País Vasco. La segunda trata el tema definiéndolo como « conflicto vasco », poniendo al mismo nivel los atentados de ETA y las torturas policíacas, los terroristas y los grupos paramilitares que neutralizaban estos últimos (particularmente la GAL), la influencia de ETA en el País Vasco y las restricciones impuestas por el Estado español en el territorio…

 

El polémico cartel de anuncio de HBO. Cartel de publicidad.

Una historia en la Historia

Patria se dedica a aportar su propia contribución al relato de un período relativamente reciente. Lejos de tener por punto de anclaje la historia, o la política, trata antes de todo las historias humanas. Patria es la historia de tragedias individuales y familiares. Sobre todo las de dos familias regidas con mano de hierro por dos mujeres: Bittori (Enena Irureta) y Miren (Anne Garbarain). Vecinas y amigas, se verán desgarradas por un conflicto en el que las dos se ven involucradas : el marido de la primera, un emprendedor que tarda en pagar el impuesto revolucionario, hubiera sido matado por el hijo de la segunda, militante de ETA. Tras el anuncio de cese definitivo de la actividad armada de ETA en 2011, Bittori, forzada a huir del pueblo tras el asesinato de su marido, decide regresar a la pequeña localidad de Guipúzcoa. En busca de respuestas que le permitan aclarar las circunstancias del asesinato de este, pero sobre todo en busca del perdón de los culpables, la vuelta de la viuda siembra el desorden en la pueblo todavía herido por los años de plomo españoles.

Patria es el relato del sufrimiento de dos familias. Un sufrimiento que tiene demostraciones y causas tan múltiples como el número de protagonistas de la serie. El de Miren, una madre tiránica unida recientemente a la causa de ETA por amor a su hijo; o el de Nerea (Susana Abaitua), que huye del País Vasco y de su familia después del asesinato de su padre… O también el de Arantxa (Loreto Mauleón), hermana del terrorista de ETA que se queda paralítica y muda años después del atentado por culpa de un accidente vascular cerebral. Ella simboliza por sí sola la asfixia del discurso moderado en el País Vasco.

El relato de un conflicto fratricidio

Alejándose de la dicotomía que suele caracterizar el relato de cada conflicto, Patria procura ser precisa. Mediante una descripción casi quirúrgica de sus protagonistas, la serie evita que caigamos bajo cualquier forma de simplismo en torno al conflicto. El Txato, difunto de Bittori, es un Baskoï, un vasco de pura cepa, muy poco interesado por la política. Su hija, Nerea, va muy a menudo a manifestaciones donde se hace homenaje a los prisioneros vascos. Finalmente, si el hijo terrorista consigue unir a su madre a su causa, no sucede lo mismo con el resto de su familia, que no soporta pertenecer a la familia de un asesino.

La serie se posiciona entonces en el medio de lo que pudo suponer la presencia de ETA en el País Vasco. La romantización de la lucha revolucionaria deja lugar a una verdad escalofriante: la de un conflicto fratricidio en el que ETA se erige en estado de hecho. Una atmósfera donde reinan los silencios cómplices, las amenazas, y la violencia física y moral, por ambos lados. El conjunto, está simbolizado por el cielo gris y la lluvia que predominan en la mayoría de los planos generales. Patria es el relato de una sociedad herida y rota.

Una memoria inclusiva

Al terminar la serie, solo una pregunta cuenta: ¿cómo reconciliar la sociedad vasca? Patria defiende la idea de una memoria inclusiva. Pero el camino todavía es largo… Aún quedan muchos problemas por resolver: el del acercamiento de los presos etarras a las cárceles del País Vasco, el de los aliados políticos de ETA hoy representados en el Parlamento español (EH Bildu), el de los crímenes políticos sin resolver…

Manifestación en País Vasco a favor del acercamiento de los presos etarras. (c) El País

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