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MANUEL VALLS: DE VUELTA AL REMITENTE

“He vuelto a Francia, podría montar un partido, no importa si es de derechas o de izquierdas”, pregona un falso Manuel Valls al son de Moi… Lolita, en un vídeo paródico de Polonia. El clip, que recuerda las mejores horas de les Guignols , se burla de la breve etapa del ex primer ministro francés como alcalde de Barcelona.

[El auténtico]  Manuel Valls ha anunciado en una entrevista al diario El Mundo que dimitirá como concejal del Ayuntamiento de Barcelona. El ex primer ministro francés deja la política española por la francesa .Se había separado de esta última sin que el divorcio estuviera realmente concluido.

Manuel Valls vuelve a Francia para “hacer política” y asegura que es “mayoritariamente francés”. La reciente publicación de su libro Pas une goutte de sang français [“… pero Francia corre por mis venas”, por el pasaje completo robado a Romain Gary] podría haber puesto la la mosca detrás de la oreja de los comentaristas, pero es cierto que nunca llegó realmente a abandonar los medios de comunicación franceses, donde se le solicitaba regularmente para intervenir sobre diversos temas.

La revista Challenges ha sugerido que podría unirse a Territoires de Progrès, el ala “izquierda” de la mayoría presidencial. El ex concejal de Barcelona no lo desmintió, pero le dijo a Libération que “no comentará los rumores”… Y que “no contestaría a Libération“. Prefiere Causeur, el medio reaccionario fundado por Elisabeth Lévy.

Un fallido traspaso a Barcelona

Su marcha a España se debe a su derrota en las primarias socialistas de 2017. El impopular ex Primer Ministro -que pretendía suceder a François Hollande como Presidente de la República- quedó claro segundón en la segunda vuelta, frente a Benoit Hamon. Se desmarcó del proceso de las primarias, rompió su compromiso y dio su apoyo a Emmanuel Macron en lugar de a su rival socialista.

El PS se planteó excluirle durante un tiempo, pero Valls abandonó el partido; no consiguió la designación del LREM para su candidatura en las elecciones legislativas de Essonne, pero finalmente (y por poco, con un 50,3% frente al candidato del LFI) fue elegido diputado. Segunda deserción, abandona su mandato dos años después, rumbo a España y a las elecciones municipales en Barcelona.

“Pase lo que pase, me quedaré. Soy de Barcelona. “

Una vez obtenido el pasaporte español, Manuel Valls creó su partido, Barcelona pel canvi, y luego encabezó una coalición electoral antiindependentista con Ciudadanos, partido de centro derecha. La coalición quedó en cuarto lugar y sólo obtuvo seis concejales. En 2021, a la hora de su dimisión, su grupo político en la alcaldía sólo estaba compuesto por dos electos.

El corto mandato de Valls ha sido ciertamente turbulento. El Valls español sigue siendo tan escurridizo políticamente como el Valls francés.  El primer tema de discordia es su apoyo a la alcaldesa saliente, Ada Colau,(al mando de la coalición de izquierdas Barcelona en Común) frente a Ernest Maragall, candidato del partido independentista ERC, al que Manuel Valls califica de “separatista”. Albert Rivera, ex-líder de Ciudadanos, se opuso diciendo que casi no había diferencia entre los dos candidatos. Este último y sus elegidos votaron en blanco y se separaron para formar su propio grupo político en el ayuntamiento.

Asimismo, su posición respecto a la extrema derecha sigue sin estar clara. El mismo Manuel Valls que reprocha a Ciudadanos y a Albert Rivera haber puesto el cordón sanitario en el lado equivocado al alinearse con el PP y Vox en Andalucía…, se manifiesta junto a estos dos partidos contra Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno federal, al que acusa de dialogar con los independentistas. A continuación, afirmó que había participado en una “manifestación ciudadana”.

Por último, un informe del Tribunal de Cuentas español apunta a irregularidades en la financiación de la campaña para las elecciones municipales. La lista Barcelona pel canvi – Ciudadanos efectivamente ha superado el umbral de gastos autorizados un 71%.

Tras su tercera deserción desde 2017, Manuel Valls habrá cumplido, por tanto, la mitad de su mandato como concejal, que sigue siendo más que la duración de su mandato como diputado de Essonne. Asegura marcharse con la sensación del deber cumplido, creyendo haber cumplido su misión, la de impedir que los independentistas se hagan con el ayuntamiento.

“En política nunca se puede ser categórico sobre el futuro”, dijo a La Vanguardia. Parece que nunca se puede ser categórico sobre la trayectoria de Manuel Valls. Una cosa es segura, lo preferimos cuando se retira de la política: los españoles tienen suerte.

 

Augustin Pietron

Traducción: Ana Girón Esquerdo

 

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