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INDULTOS: EL DIFÍCIL REENCUENTRO CON CATALUÑA

Dentro de unos días, Pedro Sánchez tomará una de las decisiones más delicadas de su mandato. Conceder el indulto presidencial a los nueve presos catalanes condenados por sedición en 2017. Una decisión que despertó la ira de los partidos derechistas, el rechazo del Tribunal Supremo y la indignación de la opinión pública española. Sin embargo, el gobierno quiere continuar con el proceso, convencido que los indultos son la solución para iniciar una nueva etapa de dialogo con los independentistas.

Pedro Sánchez lo anunciaba ante los parlamentarios españoles hace unos días : hay que indultar a los nueve presos catalanes para “pasar página”. Este anuncio provocó fuertes reacciones a ambos lados del espectro político. La derecha abrió laos festejos calificando tal gesto como un cálculo político. De hecho, la coalición actualmente en el poder, PSOE y Podemos, cuenta con el apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), partido también partidario de los indultos. Con esta mano tendida, Pedro Sánchez podría asegurarse la mayoría en el Parlamento. Ante estas acusaciones, el Ejecutivo se ha defendido de cualquier oportunismo político al evocando la noción de « utilidad política » de estos indultos y ello « con independencia del número de escaños » que apoyen al gobierno central.

Al mismo tiempo, la decisión del Tribunal Supremo español no facilitó la tarea del Presidente del Gobierno. El 23 de mayo el alto tribunal rechazó los indultos, alegando que ninguno de los líderes catalanes había mostrado arrepentimiento por su intento de secesión. En consecuencia, el gobierno no tiene más remedio que conceder indultos « parciales » y reversibles. Cada exención será tratada de « forma individualizada » y cualquier nuevo intento de secesión por parte de alguno de los presos volverá a será condenado. Para evitar otro desacuerdo con el Tribunal Supremo, el presidente se desmarcó de su dictamen dejando claro que la decisión de indultar a los presos catalanes no era jurídica, sino política.

Esta apuesta es tanto más arriesgada cuanto que el gobierno no cuenta con el apoyo de la opinión pública. Según una encuesta publicada el 7 de junio por el periódico El Mundo, un 61% de los ciudadanos se declaran contrarios a los indultos. Sin embargo, los miembros del gobierno no retroceden y esperan cosechar los beneficios de tal decisión más adelante. En este sentido, la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo está convencida de que los españoles verán los beneficios de los indultos cuando el clima político se haya calmado. Por su parte, los diputados catalanes no están convencidos de las buenas intenciones desde Madrid. Para la presidenta de la asamblea catalana, Elisenda Paluzie,se trata de una decisión en contra del movimiento independentista. Con los indultos, se verían desarmados ante la comunidad internacional, que no apoyaría un nuevo intento de secesión tras este gesto de reconciliación.

La saga continuó este domingo, 13 de junio, cuando los partidos Vox, PP y Ciudadanos, organizaron una manifestación en la Plaza Colón de Madrid tras la convocatoria de la plataforma “Unión 78” para protestar contra los indultos. Aunque la participación fue mucho menos, reduciéndose de mitad, esta manifestación ha sido un claro guiño a aquella organizada en 2019 por los tres mismos partidos de la derecha. Con una diferencia : las tres formaciones han desfilado por separado esta vez, materializando sus discrepancias partidistas.

Mientras tanto, Carmen Calvo anunció que la resolución ya estaba cerca, y que comunicaría, como muy tarde, a principios de julio.

 

Ophélie Arraud

Traducción: Valentine Le Gall

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