El medio de comunicación especializado en las noticias de España

EMILIA PARDO BAZÁN: ESCRITORA PRECURSORA DE LA NOCIÓN DE “FEMINICIDIO”

Una obra inagotable por su polivalencia

Nacida en La Coruña o La Marineda, como nombra su ciudad en sus novelas, Emilia es hija de una familia gallega de nobles, los Condes Pardo Bazán. Dotada de una educación de calidad, pronto aprende a leer y a escribir. Desarrolla una pasión por los libros. Viaja a través de las aventuras de Don Quijote, las historias de la Ilíada y estudia a Jean de La Fontaine y a Jean Racine en su colegio francés. La joven Emilia prefería estudiar francés, ingles y alemán mas que tejer o aprender como cuidar el hogar. Su camino en el mundo de la literatura empieza con solo nueve años cuando escribe sus primeros textos.

Su curiosidad intelectual y su polivalencia hace que su obra literaria se componga de varios estilos de narración. Apasionada de gastronomía, ¡escribió hasta libros de cocina! Pero, conocemos a Emilia principalmente por su Estudio critico de las obras del padre Feijoo (Estudio critico de Feijoo, 1876), por el cual fue recompensada de un premio en el certamen con Concepción Arenal y también por la colección de poemas Jaime, dedicados a su hijo, publicados por Francisco Giner de los Ríos.

Pero influenciada por Pedro Antonio de Alarcón y Juan Valera, se interesa poco a poco al naturalismo cuyo jefe de fila es el francés Emile Zola. Emile y Emilia.

Así, en 1881 publica Un viaje de Novios, libro que mezcla realismo y descripción de paisajes y personajes que inauguran su pertenencia al naturalismo. Entre 1886 y 1889, se dedica a obras naturalistas como por ejemplo Los Pazos de Ulloa (1886) en la cual pinta la decadencia de la aristocracia y del mundo rural gallego. Diferente de los métodos zolianos, Emilia encarna al naturalismo español en La madre naturaleza (1887) argumentando que los instintos guían irremediablemente al pecado.

Su obra no es solo naturalista, sino que se desarrolla abriéndose hacia mayor simbolismo y espiritualismo. Inspirada por el cristianismo a la manera de Tolstoi, escribe Una cristiana en 1890. La piedra angular (1891), La Quimera (1905) y Dulce sueño (1911), son las obras principalmente connotadas de estas corrientes.

 

La primera mujer en la Academia contra el “machismo estructural”

Viajadora eterna, Emilia escribe sobre sus viajes y experiencias; Por Francia y por Alemania (1889) Por la España pintoresca(1895) y unas crónicas publicadas en el diario El Imparcial[1] en las cuales afirma la necesidad de europeizar a España y preconiza el viaje como vector de educación. Su eclecticismo narrativo se compone también de biografías y de unos seiscientos cuentos: Cuentos de mi tierra (1888), Cuentos de Marineda (1892), Cuentos sacroprofanos (1899).

En 1916, Emilia es nombrada profesora de letras romanas en la universidad de Madrid, lo que supone un éxito personal porque tuvo que enfrentarse a la rigidez del profesorado compuesto de hombres, poco sensibles por no decir nada sensibles a la cuestión feminista. De hecho, trató de ser la primera mujer en la Academia, pero esta vez el “machismo estructural[2] como lo teorizó en su obra, ganó. Pero los aportes conceptuales de Emilia no se paran aquí: también es precursora de la noción de “feminicidios”:  “Y, sin embargo, los anales de la criminalidad abundan en mujercidios, impunes muchas veces por razones espaciosas, mejor dicho, por sofismas que sirven para alentar el crimen

Con la herencia de su padre, Emilia decidió fundar su propia revista El Nuevo Teatro Critico. A través de su revista y de su obra en general, la escritora y periodista feminista trata de denunciar la desigualdad entre los hombres y las mujeres. De hecho, denunció la desigualdad educativa ante el Congreso Pedagógico. Internacionalmente, es famosa por la Biblioteca de la mujer, proyecto feminista de difusión de ideas progresistas entre 1892 y 1914. Publica artículos en relación con la violencia machista (La vida contemporánea, 1904), los derechos de las mujeres, la liberación de las condiciones femeninas, el vestuario de la mujer (La dama joven, 1885), y tantos mas que han contribuido a hacer avanzar la causa feminista.

 

Giulia Fuggi Jiménez

Partager cet article

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on email