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EL ANTES Y EL DESPUÉS DEL FRACASO DE VOX

 

Si pudiésemos resumir el panorama político español de los últimos meses en una palabra sería crispación. Falta de consenso, insultos, amenazas, investigaciones abiertas, propuestas contrarias y contradictorias. Estas han sido algunas de las situaciones más recurrentes a las que parece que ya estamos acostumbrados, sin excluir a ningún partido con representación parlamentaria. Sin embargo, el consenso parece llegar cuando más se necesita. El 22 de octubre todos los partidos llegaron a la misma conclusión : marginalizar la moción de censura presentada el 29 de septiembre por Vox, debatida el 21 de octubre y votada el 22. Con únicamente 52 votos a favor, la totalidad de diputados que componen el grupo parlamentario de Vox y 298 votos en contra, es la moción de censura con menos apoyo en toda la historia de la democracia española.

 

Una moción destinada al fracaso

No se puede negar que esta no fuese legítima. Cumplía con los dos requisitos constitucionales necesarios para su presentación: la aprobación por un mínimo de 35 diputados y un aspirante a la Moncloa que presentase un programa político alternativo, aunque esta última pueda ser cuestionada. En un contexto de pandemia y a pesar de las pocas probabilidades de éxito, varios partidos ya habían manifestado su oposición, nada frenó a la formación verde a presentar la quinta moción de censura en España y la tercera en tres años, bajo pretexto de la pésima gestión de la crisis del Gobierno de coalición.

Nadie quedó exento del insulto en la intervención de Santiago Abascal,  marcado por el uso de neologismos de su propia cosecha. Términos como el de “mafia narcosocialista” que solo los de su formación aplaudían, seguramente sin entenderlos del todo. Sin dirigir más de 30 minutos a la cuestión principal por la cual se presentó la moción, su discurso careció de ideas y de un programa político nítido. Prefirió el insulto a la propuesta de soluciones alternativas para resolver los problemas de desempleo, desigualdad, cambio climático, violencia de género o simplemente la resolución de la crisis económica y sanitaria. Como estaba previsto, de aquí parece haber salido mal parado.

@EFE

“No queremos ser como vosotros”

Si alguien va a salir beneficiado estos van a ser Pablo Casado y su formación. “Hasta aquí hemos llegado” le dijo Casado a Abascal durante su intervención, materializando una desmarcación brutal y por todo lo alto que dejó a España boquiabierta. Se mantuvo firme en su crítica a la gestión del Gobierno pero recuperó la postura moderada de centro derecha  tan cuestionada tras la polémica foto conjunta de Casado (PP), Abascal (Vox) y Rivera (Ciudadanos) de 2018 en la Plaza de Colón.

Refiriéndose a la moción de censura, según Casado al servicio de Sánchez, “mucho ruido y pocas nueces, como todo lo que hacen ustedes”. Otro comentario más que marcó el  punto de inflexión para el Partido Popular, quedando como claro ganador en la disputa por encabezar la derecha española. Una posición de liderazgo de la oposición puesta en duda por Vox al presentar la moción de censura y que por tanto debía ser confirmada.

Cabe preguntarse si la intervención será congruente con los hechos : ¿Se trata de una simple estrategia de oportunismo político? ¿O la demarcación será total y afectará los pactos en Andalucía y Murcia, renunciando a ellos? Lo que sí queda claro es que el aislamiento a Vox deja espacio al PP, quién aprovechó para hacer un llamamiento electoral a aquellos votantes que sufrieron un desencantamiento y de los que se nutrió Vox en las pasadas elecciones generales.

¿Un Sánchez victorioso?

Por su parte, el Presidente Pedro Sánchez afirmó que los españoles descartaban el camino del odio por el que lleva el discurso de Vox. Además, refiriéndose a la Constitución, recordó el carácter constructivo de la moción que parecía haber sido olvidado.

A pesar del apoyo que le brindó el Congreso, el fracaso de la moción de censura está lejos de ser un triunfo para Sánchez. Lo que se votó no fue tan relativo a la confianza que se le otorgaba como el rechazo rotundo a Santiago Abascal como candidato a la presidencia. Otros partidos como Ciudadanos fueron igual de críticos que el PP con respecto a la gestión del Gobierno, resaltando sobre todo el número de muertos que había generado la pandemia.

Es un logro para el conjunto y un fracaso para Vox : el éxito de la manifestación convocada en la Plaza de Colón el pasado 12 de octubre no se ha traducido en apoyo parlamentario. El 22 de octubre vence la democracia, los derechos humanos, la coherencia y la unidad de España frente a la ultraderecha, la confrontación y la generación del odio.

El rebote de Vox

No obstante, no parece que la crispación vaya a disiparse tan rápidamente. Vox, con heridas recientes y la sensibilidad a flor de piel, no iba a quedarse de brazos cruzados mientras el Congreso le daba la espalda. Las primeras reacciones se han observado en aquellas ciudades donde el Gobierno depende de la formación verde. En Andalucía, Vox suspendía la reunión de negociación de los presupuestos minutos después de que terminara la votación. En Madrid decidía apoyar las propuestas presentadas por los partidos de izquierda en el Pleno del Ayuntamiento (Más Madrid y PSOE), propuestas que no encajan con su programa político y que han provocado el enfado del Presidente, José Luis Martínez Almeida. ¿Será la rabieta la mejor estrategia?

 

Ana Girón Esquerdo

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