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DE LO ALTO AL FONDO: ¿CÓMO SOBREVIVIR TRAS ESTAR A PUNTO DE DESAPARECER?

Las elecciones catalanas del próximo 14 de febrero están concentrando la mayoría de sus titulares en la disputa por la victoria electoral entre el PSC, ERC y Junts per Catalunya. Sin embargo, si analizamos las encuestas que se están publicando prácticamente a diario y las comparamos con los resultados de 2017, vemos a un gran ausente entre los partidos con más fuerza. Ciudadanos (o Ciutadans, tal y como se dio a conocer en sociedad) afronta unos comicios que pueden determinar en gran medida su futuro en la política española.

De aquel partido político que fue la fuerza más votada en 2017, abanderando un duro discurso contra el independentismo catalán, queda más bien poco. Ciudadanos ha sufrido tantos cambios en menos de cuatro años que podría decirse que se trata de una formación nueva. Los 36 escaños que han ocupado en el Parlament durante este tiempo apuntan a reducirse sustancialmente con las nuevas elecciones. De hecho, el último barómetro del CIS, publicado el 4 de febrero, les convierte en la quinta fuerza política, por detrás en estimación de voto incluso de En Comú Podem, el análogo de Unidas Podemos.

Pero ¿cómo ha pasado el partido que se autoimpuso la bandera de la regeneración democrática hace unos años a quedar tan diezmado en tan poco tiempo? Podría decirse que han influido muchos factores, y es que la bajada de la formación en Cataluña es un reflejo de lo que está sucediendo en toda España. Hace apenas dos años, el partido, liderado por Albert Rivera, estaba discutiendo el liderazgo del centroderecha al PP. Sin embargo, ahí comenzó la caída. Rivera, crecido con el resultado de las generales de abril, se autoproclamó el líder de la derecha, y llevó a cabo varias decisiones cuanto menos controvertidas.

Los errores en la gestión de Albert Rivera hicieron pasar a Ciudadanos en poco tiempo del éxito a la irrelevancia. © El Confidencial

 

Ciudadanos siempre se había presentado como un partido transversal, capaz de pactar tanto con la derecha como la izquierda. Sin embargo, sus pactos en las comunidades autónomas de Madrid, Andalucía, Murcia y Castilla y León únicamente con las formaciones conservadoras causaron un cambio en la percepción de sus votantes, que asistían a la marcha del partido del centro en el espectro político. Esa renuncia a la transversalidad pasó factura, igual que la negativa de Rivera durante meses a negociar con Pedro Sánchez un gobierno que podría haberse conformado con una mayoría absoluta. El golpe de gracia fue el cambio de opinión del líder naranja en el último momento, ofreciendo su apoyo al PSOE. Así, apenas seis meses después de las generales, perdieron con la repetición electoral 47 escaños y cayeron en la irrelevancia política.

Hubo un verdadero riesgo de desaparición. La crisis provocada en la formación trajo consecuencias inmediatas, como la dimisión de Rivera apenas un día después de las generales y el nombramiento de Inés Arrimadas como nueva líder.

En poco más de un año, Ciudadanos ha reorganizado su estrategia. Ante un escenario tan polarizado, se han ocupado de buscar su lugar propio en el tablero político y han abandonado el intento de imitar al PP y a Vox bajo el paraguas de la política “útil”, aunque en los hechos no haya sido así del todo. Y gracias a ello, han ido deteniendo la caída. Por otro lado, pese a que la marcha de Arrimadas del Parlament para dar el salto a la política nacional ha influido claramente en el descenso de su estimación de voto este 14-F, la designación de Carlos Carrizosa como candidato tampoco parece arrojar resultados excesivamente catastróficos.

Mirando de manera fría los datos, la caída de Ciudadanos en las encuestas arroja un resultado positivo dentro de las pérdidas: pese a que ya no es el primer partido constitucionalista o no independista (lugar que todo apunta a que ocupará el PSC), de confirmarse estos resultados, mantendrá el liderazgo de la derecha frente a PP y Vox. Perder frente a ellos habría supuesto prácticamente su desaparición del panorama catalán.

La próxima legislatura autonómica afronta un reto mayúsculo para Ciudadanos. Durante teóricamente cuatro años más, seguirían siendo la opción más votada de los tres partidos. Podrían aprovechar este tiempo para coger aire e intentar recuperarse. Si ejecutan un papel adecuado, consiguiendo su espacio propio, pueden remontar y volver a ser aquellos que hace tan poco tiempo eran el principal foco contra los partidos independentistas. No está todo perdido para ellos, podrían resurgir. En su mano está tomar las decisiones adecuadas, o, por el contrario, ser un nuevo UPyD.

 

Manuel Gualix

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