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CORRESPONSALES: ¿CÓMO NARRAR ESPAÑA AL LECTOR FRANCÉS? ENTREVISTA A MATHIEU DE TAILLAC

Con una gorra puesta a la gavroche bien apretada en la cabeza, Mathieu de Taillac no pasa desapercibido por  las calles de Madrid. El arquetipo del gabacho – con unos pocos centimetros de más -, se enamoró de España hace unos años. Fueron los azares del amor, los del encuentro con una ciudad durante un Eramus universitario en Bilbao, con una región, luego con un país. Y así, sucesivamente se convirtió en un sutil observador de la actualidad española. Mathieu de Taillac es corresponsal del periódico Le Figaro en España. Nos cuenta su oficio.

¿Cuál es tu definición de la Correspondencia periodística?

Contar y explicar al público de un país (Francia en este caso) la actualidad que occure en otro pais (España, pues) y que uno juzga importante o digno de su interés.

¿Y no te conviertes, a fortiori, en un embajador de tu país en otro?

Sí y no. No, porque no tengo que defender a mi país de origen. Ni a sus gobernantes, ni a su administración, ni a sus empresas, ni sus costumbres, ni su historia. No es mi rol. Hay gente a la que se le paga por ello y no es mi caso. Pero aún así, un poco, porque sea lo que sea que pensemos, nuestros artículos, nuestras intervenciones en la radio o en la tele son interpretadas en España  como « Los medias franceses consideran que… », o hasta « Francia dice que… ». Y al revés, cuando occuren grandes acontecimientos en Francia, los españoles, sus medios de comunicación, sus representantes… a todos les gusta saber lo que dicen los franceses que están fácilmente a su disposición y que hablan español,  los « franceses de servicio » de los cuales, a menudo, forman parte los corresponsales de los medios de comunicación franceses.

¿Porqué decidiste convertirte en corresponsal? ¿Que hace uno para conseguir serlo?

Antes, o en el mismo momento en el que quería ser corresponsal, quise ser periodista. Me atrajo el aspecto « tócalo todo » del periodismo, el hecho de que uno sigue aprendiendo mientras trabaja. Es uno de los pocos oficios, creo yo, en el cual nos pagan por escuchar lo que dice la gente que sabe más cosas que nosotros sobre un tema para luego contarlo a otros. No tuve una vocación a lo Tintín, convencido desde mi tierna infancia de que quería ser periodista. No, era una opción que aparecía entre otras ; y las prácticas que realicé en medios de comunicación locales (Sud Ouest, TV7…) me convencieron de que aquello me gustaba y de que no era un completamente incapaz para el oficio. Corresponsal, es una mezcla entre voluntad y azares de la vida. De voluntad, porque cuando me preguntaban, por ejemplo en los concursos de admisión de escuelas de periodismo, cual era el oficio que más ma atraía, contestaba « corresponsal en España o en America latina ». Son países que descubrí a partir de mi Erasmus en Bilbao y de mis demás viajes. De azares, porque empecé suspendiendo los concursos de admisión de las escuelas francesas de periodismo. Fui elegible en dos o tres, pero no admitido. Pero entonces, durante una práctica que realicé en la embajada de Francia en Madrid, descubrí la existencia de la escuela de periodismo Diario El País / Universidad Autónoma de Madrid. Me presenté al concurso, fui el primer admitido -menciono esta anécdota únicamente para mostrar el valor relativo de estos concursos-.

Luego trabajé para medios de comunicación españoles (El País con un contrato de prácticas de un año al salir de la escuela de periodismo, ADN.es, el pure player iniciado por el grupo Planeta, por un periódo de 18 meses entre 2008 y 2009, si no me falla la memoria). He sustituido a corresponsales en Madrid, particularmente el de Radio France, Pierre Cayrol, quien me dió una oportunidad a pesar de ser un principiante, y todavía por madurar. Europe 1, por algún tiempo… Le Figaro, cuando el puesto quedaba vacante en Madrid… El corresponsal permanente de Radio France se jubiló y no fue sustuido por ningún otro corresponsal permanente, lo que nos permitió, a Marie-Hélène Ballestero y a mi, establecer una correspondencia bicéfala con dos freelancers, alternándonos más o menos cada dos semanas. Un años más tarde, trabajé para BFM (cadena de televisión francesa), y desde la primavera pasada, para l’Express. Estos cuatros son mis empleadores más regulares, aunque la gran mayoría de mi trabajo son para Radio France y Le Figaro.

¿Porqué todos los corresponsales en España son freelancers? ¿Son más precarios en Madrid que en Washington?

Prefiero el término « pigiste » (trabajador independiente ?) porque se trata de un estatuto único que creo que nos otorga el Derecho laboral francés y que nos convierte en asalariados, lo que pocas veces ocure con los que se identifican como « freelance ». Todos los corresponsales en Madrid son pigistes -con excepción de los de AFP sin duda, pero es un poco diferente, es un equipo entero- porque los medios de comunicación así lo decidieron. Se trata de una decisión editorial y del departamento de recursos humanos, de una decisión económica. El puesto de corresponsal permanente cuesta caro, hay que pagar un sueldo fijo, en general bastante alto, pero también a menudo una vivienda oficial o parte de ella, un vehículo, eventualmente el liceo francés de los niños… Un pigiste cuesta mucho más barato, salvo si llega en una temporada o un año excepcional (el proceso independentista catalán durante el otoño 2017,por ejemplo). Solo se le paga por sus artículos cuando nos son necesarios, no se le paga cuando se reblandce la actualidad. Y por lo general, el pigiste se las apaña para estar lo más disponible posible, porque quiere trabajar y necesita una remuneración.

Sólo los medios de comunicación muy importantes tienen una red fija de corresponsales exclusivos. Los desplegan según una lógica económica y editorial en las capitales que proporcionan la actualidad más relevante para ellos. Washington, Bruselas, Londres, Berlín, Pekín, Jerusalén son las más frecuentes. Roma sobrevive gracias al Papa. Madrid es el escalón justo inferior a Roma. Hace unos quince o veinte años, los medios de comunicación todavía tenían un corresponsal permanente en Madrid. La mayoría consideró que ya no era indispensable.

 ¿Existen vínculos entre los corresponsales?

Sí, existen al menos dos asociaciones en España. Pertenezco al Círculo de Corresponsales, particularmente activo. También se crean amistades, sobretodo con los que conocemos desde hace tiempo y que respetamos por su trabajo y sus cualidades personales.

¿No piensas que en Francia, los temas de actualidad españoles están subestimados? ¿O por lo menos que falta profundidad en su tratamiento?

Uno considera a menudo, me imagino, que su país de implantación merece más, es la ley del género, uno piensa que lo que escribe o lo que quiere contar es muy importante. A veces tiene razón, y a veces no. Depende  también del interés del público. Pero de forma global, creo que  mis medios de comunicción no tienen porque avergonzarse del tratamiento que hacen de los temas de actualidad españoles. Puedo estar decepcionado por una falta de interés puntual, pocas veces me escandalizo de que oculten un acontecimiento importante.

¿Cuáles son los acontecimientos de la actualidad que pondrías de relieve para despertar la curiosidad de los franceses?

Hay acontecimientos que se imponen por ellos mismos. Las elecciones, una catástrofe, las victorias deportivas, temas de sociedad como los immigrantes en las Canarias… Y otros sobre los que uno  piensa que pueden interesar a nuestro público porque funcionan como un espejo : la gestión de la pandemia, cuestiones políticas, reformas sociales… Últimamente, cuando Francia imaginó la aumentación de la baja por paternidad de 2 a 4 semanas, pudimos recordar que en España ya era de 12 semanas y que pronto iba a ser de 16, por ejemplo.

¿Cómo contar España a un francés? Algunas problemáticas (la monarquia, la memoria histórica…) ya no tienen mucho que ver con la actualidad francesa…

¡Pues no sé como contestarle! Intentamos contar, y cuando es muy distinto,  intentamos explicarlo. La monarquía, explicamos de donde viene, como se restableció después de la muerte de Franco, la importancia de Juan Carlos frente al golpe de estado de Tejero y su degradación actual… En cuanto a la memoria histórica, intentamos contar lo que es una guerra civil que desgarra familias, lo que son 40 años de dictadura, las fracturas que permanecen, etc. No  tiene mucho que ver con Francia, pero podemos explicar las cosas a quienes están interesados, y a menudo las personas interesadas son inteligentes.

 ¿Cuál es tu mejor recuerdo como corresponsal en España?

Los reportajes durante los cuales uno se encuentra com héroes del cotidiano, a santos laicos que se dedican la defensa de los más humildes. Los compañeros del Padre Ángel que ayudan a los sin techo, los socorristas que salvan la vida de migrantes, los apasionados que quieren ayudar a los niños, a los discapacitados, a los más vulnerables. Los empresarios que procuran tratar de la mejor manera posible a sus colaboradores. Los políticos, sobretodo a escala local, que se olvidan un poco de las querellas ideológicas para servir a los ciudadanos que más lo necesitan… De vez en cuando, uno escucha a alguien contar sólo lo que hace sin percibir siempre la grandeza de sus actos. Y uno se reconcilia con la humanidad por un tiempo.

 ¿Y el peor?

Las ofensas, los ataques. Por parte de los nostálgicos del franquismo, algunos independentistas catalanes, cuando un interlocutor te juzga sin concoerte, sin tener la menor idea de lo que escribes, eso es desagradable. Las catástrofes, los atentados también nos tocan, inevitablemente.

 

Declaraciones recogidas por Mattias Corrasco

 

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