El medio de comunicación especializado en las noticias de España

CORRESPONSALES: ¿CÓMO NARRAR ESPAÑA AL LECTOR FRANCÉS? ENTREVISTA A SANDRINE MOREL 2/2

Sandrine Morel es corresponsal del periódico Le Monde. Periodista en Francia, decidió cruzar el Pirineo por amor. ¿Corresponsal en España? Fue « una feliz coincidencia » más que una vocación. La aventura solo podía ser fructífera dada su experiencia en los periódicos franceses. Y por una buena razón, algunos de sus artículos dieron mucho que hablar. Fue la publicación del libro “En el huracán catalán” la que la consagró oficialmente: el ensayo le valió el premio al mejor corresponsal extranjero, otorgado por el Club Internacional de Prensa, una asociación de periodistas y corresponsales con sede en España.

Nos cuenta su trayectoria.

¿Cuál es su definición de la Correspondencia en el periodismo?

Es transmitir a los demás la realidad social, política y cultural de una país extranjero intentando mantener la distancia de la mirada exterior. Todo esto mientras hacemos una inmersión en el ambiente, las costumbres y las percepciones subjetivas de la población local frente a la realidad de los acontecimientos contados.

 

¿No se convierte usted, con mayor razón, en un embajador de un país a otro?

En las embajadas, personas muy competentes se encargan de redactar fichas muy completas que tratan de la actualidad del país. Estas fichas sirven para informar, por lo menos tanto como los periódicos, al ministerio de Asuntos Exteriores o al Elíseo. Esto puede parecerse a nuestro trabajo. Sin embargo, no diría que somos embajadores por una buena razón: el objetivo del periodista corresponsal no es mantener buenas relaciones ni influir en algunas decisiones. No tiene que preguntarse si sus artículos molestan. No tiene que preguntarse qué imagen del país refleja, sino permanecer lo más honesto posible en los hechos y en el momento que describe, aunque tenga que agarrarse con sus interlocutores.

 

¿Por qué usted decidió ser corresponsal? ¿Cómo convertirse en uno?

Por mi parte, me marché a España por amor y creo que ha sido más una combinación de circunstancias que una elección. Después de haber mandado propuestas de artículos a numerosos periódicos, tuve la suerte, en 2007, de obtener una respuesta positiva de Serge Raffy (redactor en jefe del Nouvel Observateur). Una idea de tema que trata de las « caravanas de mujeres » que se van para repoblar el campo le gustó. Luego, en 2010, cuando el corresponsal del periódico Le Monde en España, Jean-Jacques Bozonnet, se fue, me propuso sustituirle. Lo que hice desde entonces. Por consiguiente, no soy una corresponsal en el sentido estricto, porque no me mandaron desde París, pero aseguro la correspondencia. Que yo sepa, ya no quedan en España verdaderos corresponsales de la prensa escrita francesa, todos somos trabajadores independientes, algunos con un puesto fijo, otros sin.

 

¿La precariedad inherente al periodismo se resiente más en los corresponsales en el extranjero?

No creo. Me parece que la situación en el extranjero es un poco más fácil. Los periodistas franceses son menos numerosos. Entonces hay menos « competencia ». Sin embargo, hace falta empeñarse y tener la oportunidad que un puesto o una redacción por líneas se libere bastante rápido.

 

¿Por qué en España todos los corresponsales son freelance? ¿Es uno más precario en Madrid que en Washington?

Tendríamos que preguntárselo a los directores de prensa. Lo que me parece evidente es que en un momento durante el cual las redacciones intentaban reducir los costes, algunas consideraron que mandar a un corresponsal a España no era indispensable por varias razones. Por una parte, la actualidad española impacta muy pocas veces la agenda internacional. Tal vez sea lamentable, pero es un hecho y no es porque los corresponsales no hacen su trabajo… Ocurre que el país no tiene un peso de decisión tan importante como Alemania o Inglaterra en Europa, y qué decir de China o de Estados Unidos en el escenario mundial. Por otra parte, es fácil encontrar en España a periodistas franceses: es un país vecino, el idioma se aprende fácilmente, los candidatos para la expatriación son numerosos…

 

¿No cree usted que en Francia la actualidad española sea subestimada? ¿O por lo menos que no la tratan con la profundidad que merece?

No me voy a perjudicar. Está muy bien tratada en el periódico Le Monde por lo menos… —risas—. En general, siempre es posible tratarla con más profundidad, contar más los debates políticos internos, los éxitos o los fallos económicos, las creaciones culturales, pero cuando uno hace un periódico, tiene que jerarquizar y elegir.

Dicho esto, es verdad sin duda que no se considera a España como un país vanguardista, por lo visto, del cual saldrán ideas para el porvenir, lecciones,… Tal vez sea a veces injusto y el país procura cambiar esta imagen, marcar la agenda, hacerse un sitio más importante en el escenario   internacional. Pero sin duda resulta más difícil cuando hay una tasa de desempleo tan importante, una parte importante del territorio todavía considerada como muy atrasada en términos de desarrollo con respecto a los objetivos de convergencia europea, un déficit público elevado, demasiado poco dinero dedicado a la investigación y a la innovación…

 

En su opinión, ¿hay una forma de desprecio, por lo menos de condescendencia, de los franceses hacia España?

Es posible sí, aunque no haré ninguna generalidad. El hecho de que numerosos españoles hayan tenido que migrar a Francia después de la Guerra Civil y durante la dictadura, huyendo un país pobre y privado de libertad para buscar un trabajo, a veces sin hablar el idioma puede explicar la condescendencia con las cual algunos franceses siguen mirando a los españoles. Sin embargo, desde aquella época, me parece que las cosas han cambiado: los grandes artistas llenan salas de espectáculos en París, los deportistas suscitan admiración, grandes empresas internacionalmente reconocidas dominan la moda del prêt-à-porter. Y el país se hizo vanguardista en lo que concierne los derechos sociales desde la aprobación del matrimonio gay en el año 2006…

 

¿Cuáles son los acontecimientos actuales que usted subrayaría para llamar la atención de los franceses?

El parlamento español está votando ahora mismo la ley sobre la eutanasia, me parece ser una decisión importante. También va a trabajar de nuevo sobre su ley de memoria para callar los restos neofranquistas que pueden surgir y rendir homenaje y justicia a las víctimas de la dictadura.

 

¿Cómo contar España a un francés? Algunas problemáticas (la monarquía, la memoria histórica…) ya no tienen casi nada que ver con la actualidad francesa…

Me parece que España y Francia tienen suficientes vínculos como para que no resulte tan complicado. Lo más difícil es explicar las discusiones entre comunidades autónomas y gobierno: es difícil para un país tan centralista como Francia entender el grado de descentralización que existe aquí.

 

¿Su mejor recuerdo como corresponsal en España?

La cobertura de la tentativa de independencia de Cataluña, por la fuerza, la tensión y el salto a lo desconocido que supuso…

 

¿Y el peor?

La cobertura de la tentativa de independencia de Cataluña, por culpa del desencadenamiento de odio en las redes sociales…

 

Declaraciones recogidas por Mattias Corrasco

Traducción de Nolwenn Klop-Tosser

 

 

Foto: radiocable.com

 

Partager cet article

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on email