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CATALUÑA: SALVADOR ILLA, EFÍMERO MINISTRO DE SANIDAD Y CANDIDATO FAVORITO PARA SUCEDERLE A QUIM TORRA

Francia ya no es el único país en el que un ministro de Sanidad puede abandonar su puesto en medio de una crisis sanitaria para medirse a una elección local. Considerado como uno de los hombres fuertes del nuevo gobierno de Pedro Sánchez, el socialista Salvador Illa dimite en plena tercera ola de la pandemia del Covid-19.

Su decisión se conoce desde el fin del mes de diciembre pero entra en vigor en plena tercera ola, mientras que España se ve confrontada a un recrudecimiento de casos (30 000 nuevos casos cada día por término medio). Salvador Illa se dio como objetivo la Presidencia de la Generalidad de Cataluña, quiere entonces ser el que tendrá que componer con una de las mayores crisis constitucionales de estos últimos años.

Filósofo de formación, este alto funcionario hijo de obrero de la industria textil es un personaje discreto de la escena política desde el fin de los años 80, cuando lo eligieron concejal de su pueblo catalán, La Roca del Vallès. En 1995, después de la muerte de su predecesor, se convierte en el alcalde de este mismo pueblo; 1995 también es el año en el que se une al Partido Socialista Catalán (PSC). Se ve brevemente apartado por un voto de desconfianza en 1999 y luego vuelve el mismo año porque lo eligieron de nuevo. Su carrera se parece, bajo ciertos aspectos, a una sucesión de casualidades políticas, Salvador Illa dispone de la capacidad de encontrarse en el momento justo en el lugar adecuado.

En enero de 2020, Illa es uno de los artesanos del acercamiento entre los independentistas catalanes de ERC (Esquerra Republicana de Catalunya, las izquierdas republicanas de Cataluña) y Pedro Sánchez, permitiendo a este último que forme su gobierno. Sánchez se lo agradece al socialista catalán ofreciéndole el Ministerio de Sanidad. Desde secretario general desconocido de uno de los pequeños partidos del país, se convierte en uno de los ministros españoles los más mediáticos y apreciados. Se encarga de gestionar la pandemia del Covid-19, misión que lleva a cabo con más o menos éxito pero siempre con dedicación: numerosos medios de comunicación cuentan que se instaló en Moncloa durante la crisis. Luego, durante el verano del 2020, lleva una reforma del Ministerio de Sanidad español para ser capaz de aportar una mejor respuesta a la pandemia.

Salvador Illa es un católico practicante, lo que le valen las críticas de los independentistas de izquierdas que le acusan de nacionalismo. Le importa mantener su fe fuera del trabajo político pero sus tratos con el clero español son numerosos. No se le conoce por su carisma ni por su autoridad, sino más bien por su discreción y por su eficacia. « Siempre estaré donde pueda ser el más útil » dice para justificar su dimisión, lo que se puede percibir como cierta aplicación de los principios del catolicismo.

Gran favorito de los sondeos una semana antes de la elección gracias a una importante fama adquirida durante la crisis del Covid-19 al nivel nacional, el partido de Illa, el PSC (con 17 diputados salientes) podría obtener el 23,9% de los votos. La elección primero se ve pospuesta y luego mantenida al 14 de febrero después de varios recursos judiciales. No obstante, el ex ministro de Sanidad no es muy popular ante los independentistas. En Cataluña, se duda de su sinceridad. Se cree que fue enviado por Madrid para poner fin a cualquier deseo de independencia. « Nos encontramos frente a una operación de Estado », juzga por ejemplo un editorialista en El Nacional.cat, un medio independentista catalán. Es cierto que Illa no es un separatista tenaz. Los independentistas le reprochan sobre todo su participación en la manifestación unionista de octubre de 2017 en Barcelona, organizada por el movimiento anti-independencia Societat Civil Catalana.

 

Augustin Pietron

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