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4M: LA CAMPAÑA MÁS LARGA DE LA HISTORIA

La habitual polarización de la política española alcanza ahora nuevas cotas -o abismos- en el marco de las elecciones autonómicas de Madrid. Entre los ataques ad-hominem, los enfrentamientos entre militantes, la negativa de los candidatos a debatir entre ellos y las amenazas de muerte, todo apunta a que la campaña quedará en los anales de la política española.

 El pasado 10 de abril, Isabel Díaz-Ayuso sorprendió convocando elecciones anticipadas. La actual presidenta argumentó que era “una cuestión de responsabilidad”, justificando su decisión por sus serias dudas sobre la fiabilidad de Ciudadanos, su socio de gobierno. Unas horas antes, en Murcia, la formación centrista, también aliada del PP en la región, había unido fuerzas con los socialistas (PSOE) para presentar una moción de censura contra el Gobierno de la derecha. La reacción de la presidenta no se hizo esperar y las medidas fueron, cuando menos, drásticas: exclusión del gobierno regional de los miembros pertenecientes a Ciudadanos y disolución de la Asamblea. Los madrileños estarán convocados a las urnas el 4 de mayo.

El tono de la campaña se anunció muy temprano, nada más convocar las elecciones. Desde el eslogan “Comunismo o Libertad” pronunciado por DíazAyuso tras el anuncio de Pablo Iglesias como candidato, hasta el ataque a activistas llamados “antifascistas” durante el mitin de Vox en Vallecas, la precampaña ya había sido extremadamente virulenta. Desde el pasado domingo, comienzo oficial de la campaña, el tono se ha vuelto aún más duro -si cabe-.

Golpe bajo y amenazas de muerte

Al día siguiente de la apertura de la campaña electoral, la estación de Puerta del Sol se llenó de carteles de Vox estigmatizando a los Menores Extranjeros No Acompañados (MENA). A la altura  de la violencia del mensaje, la polémica quedó sin embargo eclipsada por las amenazas de muerte recibidas por otros dirigentes políticos de izquierda.

A finales de la semana pasada, Pablo Iglesias -al igual que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la directora general de la Guardia Civil, María Gámez- recibió una carta en la que se le amenazaba de muerte, acompañada de cuatro balas del calibre 7,62. “La carta decía: “Pablo Iglesias-Turrión (…), tus padres, tu mujer y tú mismo estáis condenados a la pena capital ». En esas condiciones, era difícil no condenar dichas amenazas. Pero no fue el caso candidata de Vox, Rocío Monasterio, ni, en menor medida, el de Isabel Díaz-Ayuso. Si la segunda condenó las amenazas, tampoco dudó en acusar a Iglesias de ser un amigo de ETA. La primera cuestionó directamente la veracidad de los hechos, asegurando que Moncloa no era de fiar: “No me creo mucho de lo que dice Iglesias, y nada de lo que dice este Gobierno”, declaró. El pasado lunes, Reyes Maroto, ministra de Turismo, Comercio e Industria, y potencial vicepresidenta de la región en caso de victoria de Gabilondo, también recibió por correo una navaja ensangrentada.

El fin del debate

El segundo y último debate emitido el viernes en CadenaSER quedará seguramente en los anales de la política española. La ausencia de la candidata del Partido Popular se vió ensombrecida por la negativa de los candidatos de izquierdas a seguir debatiendo con Rocío Monasterio, cabeza de lista de Vox.

Llamada por Pablo Iglesias a rectificar sus declaraciones, Rocío Monasterio persistió en sus posiciones y se negó a reconocer y condenar explícitamente las amenazas de muerte proferidas contra Pablo Iglesias y su familia. El candidato de extrema izquierda abandonó el debate, seguido unos minutos después por Mónica García (Más Madrid) y Ángel Gabilondo (PSOE). “Ya basta de blanquear a la extrema derecha”, dijo el candidato de UP antes de levantarse de su silla. Mónica García y Pablo Iglesias ya han anunciado que se negarán a celebrar más debates con Rocío Monasterio.

Tras estos anuncios, las principales cadenas de televisión españolas (laSexta, RTVE) desprogramaron los debates previstos antes de las elecciones. RTVE explicó su decisión alegando que “no quería menoscabar el deber de proporcionalidad y neutralidad de RTVE” después de que varios candidatos se negaran a debatir.

El resultado de estas elecciones sigue siendo incierto. Aunque el CIS indicaba en su último barómetro que la aritmética estaba a favor de la izquierda, los últimos estudios de institutos demoscópicos dan como ganador a Díaz Ayuso, con claras posibilidades de gobernar.

Madrid ha vivido una de las campañas electorales más violentas de los últimos 40 años de democracia. Esta vez, será difícil evaluar el daño moral a la política española.

 

Mattias Corrasco

Ana Girón Esquerdo

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