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INDEPENDENTISMO: ¿CUÁNTAS DIVISIONES?

El próximo 14 de febrero, el independentismo catalán estará dividido en ocho candidaturas, y marcado por la ausencia de una hoja de ruta comuna organizando las próximas etapas del « procés ». Las diferencias ideológicas y los intereses partidarios han vuelto a superar la unidad del bloque independentista, que unía hasta ahora la burguesía tradicional de derechas de JuntsxCat con los anticapitalistas de la Candidatura de Unitat Popular pasando por los Republicanos de izquierdas de Esquerra Republicana Catalana. Para 2021, el matrimonio de conveniencia entre los principales actores de secesionismo parece haberse extinguido.

No hay nada mejor que la Diada para medir el fervor independentista en Cataluña. Celebrada cada año el 11 de septiembre, conmemora la caída de Barcelona durante la guerra de secesión española en 1714, lo que había provocado la abolición de las instituciones catalanas. Todo un símbolo. Porque si el discurso independentista es rico, su argumento principal es el de ser víctima de la opresión del Estado español.

El 11 de septiembre de 2012 marca de manera extraoficial la primera etapa del « procés », el nombre dado al proceso independentista en Cataluña. Aquel día, entre 600 000 y un millón de catalanes se reunían para pedirle a la Generalitat, entonces presidida por Artur Mas, que convocara un referéndum de autodeterminación. Las de 2014 y de 2017, —precediendo la celebración del referéndum— solo son su consecuencia lógica, por el fervor y la unidad de estos catalanes. En 2020, el ambiente es muy diferente. Minada por la tercera ola de COVID-19, la Diada de septiembre es más bien la de la desorientación y de la división profunda de los principales actores del movimiento independentista. Además, ningún representante de la Generalitat fue a la celebración organizada de costumbre por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) —una asociación independentista— lo que simboliza la ruptura entre la sociedad civil y los partidos, y la recuperación del control de la temática secesionista por las formaciones políticas.

La Diada de 2020 registra su participación más baja con el independentismo dividido © Última Hora

Junts y ERC: una ruptura sobre un fondo de desacuerdos ideológicos

Un poco menos de cuatro años transcurrieron desde la tímida declaración unilateral de independencia por Carles Puigdemont, pero la determinación y la unión ritmando la campaña de referéndum hoy parece muy lejos. En primer plano, los desacuerdos entre JuntsxCat (derecha independentista) —partido del tránsfugo de Carles Puigdemont—, y Esquerra Republicana Catalana (izquierda republicana) dirigido a distancia desde la cárcel por Oriol Junqueras.

El punto de partida de la ruptura fue el 20 de enero de 2020, después de que el presidente del Parlament, Roger Torrent (ERC) se haya conformado con la disposición de la inhabilitación de la Tribunal Supremo para Quim Torra, cercano de Carles Puigdemont, entonces presidente de la Generalitat. Este último dedujo que la unidad entre los dos socios de gobierno se había roto, y convocó elecciones anticipadas. Los últimos meses de vida común en el gobierno, marcados por los enfrentamientos entre los dos partidos no hicieron más que confirmar esta idea, procurando la sensación de que la hoja de ruta separatista se había fracturado, y quizás para siempre. Porque la ruptura es mucho más profunda, y traduce una gran divergencia ideológica entre las dos formaciones. Mientras que Oriol Junqueras, desde su cárcel de Lledoners, dirigía un cambio « posibilista », privilegiando el diálogo con el Estado central para intentar llegar a un referéndum, Carles Puigdemont, exiliado en Bélgica, promueve la estrategia de la confrontación y del unilateralismo con el gobierno español. Dicho de otro modo, ERC desea extraerse de la visión del procés a corto plazo, mientras que Junts intenta, mal que bien, hacerla sobrevivir. Es la razón por la  que Junts no deja escapar la oportunidad de hacer pagar a ERC su apoyo al presupuesto general del Estado, o la adopción de cualquier otra medida que procura facilitar la gobernabilidad de España.

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras en el Parlament © El Muro del Pueblo Español

Carles Puigdemont contra Artur Mas: la lucha de los expresidents

La derecha independentista tradicional irá votar de forma separada. Frente al independentismo radical de JuntsxCat, el Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCat), hasta entonces unido a la formación de Puigdemont decidió actuar independientemente. Angels Chacón, antigua consejera de la Generalitat, expulsada por Quim Torra, y apoyada discretamente por Artur Mas, defenderá « el independentismo moderado », rechazando la estrategia de la confrontación con el gobierno español.

El desafío de la CUP

Por su parte, la Candidatura de Unitat Popular, formación independentista anticapitalista, aspira a aprovechar electoralmente el conflicto entre JuntsxCat y ERC. El partido apareció en el Parlament en 2012, pero es en 2015 cuando firma un éxito electoral mayor, con la elección de diez diputados. En 2017, la CUP pierde 6 diputados.

Dirigida por Dolors Sabater, antigua alcaldesa de Badalona, la formación ya ha corregido algunos de sus ejes estratégicos iniciales: aparta así la inclusión en un futuro gobierno, pero se comprometió a apoyar un ejecutivo separatista siempre y cuando defienda una hoja de ruta pro-independencia.

Dolors Sabater, candidata para la CUP © El Mundo Deportivo

Otras alternativas independentistas

Además de estas listas, cuatro otras formaciones independentistas se presentarán el 14 de febrero. Una de ellas es el Partit Nacionalista de Catalunya, creado por Marta Pascal, antigua coordinadora general del PDeCAT, después de haber roto con su antiguo partido durante la primavera pasada. Representa una soberanismo moderado que llama a pasar página del « procés ».

Primàries Catalunya es un partido independentista radical, que cualifica a JuntsxCat y ERC de partidos « autonomistas ». Al presentarse en las cuatro provincias de la comunidad, defiende el levantamiento de la suspensión de la declaración de independencia de 2017.

Por fin, el Front Nacional de Catalunya, un partido separatista de extrema derecha, al igual que el Rassemblement National de Marine Le Pen, también se presentará el próximo 14 de febrero.

Mattias Corrasco

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