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EL SALTO AL ESTRELLATO DE ISABEL DÍAZ-AYUSO

La oposición al Gobierno ha sido continua. Díaz-Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid, no ha hecho flaquear su discurso de contradicción frontal. Ella misma no flaquea ante las críticas que ha suscitado su gestión El mismo modelo ha persistido desde la declaración del estado de alarma hasta los últimos meses del año 2020, cuando decidió llevar la batalla política a los tribunales. Tozuda en sus ideas, ha mantenido firme el rumbo de su estrategia olvidando cuestionar la lógica de sus decisiones.

Su actuación quizás no ha sido la más eficiente pero sí la más eficaz. Su particular y curiosa forma de hacer política la han situado en el foco mediático y el Gobierno regional resuena en la prensa como nunca antes lo había hecho. Unos la describen de forma peyorativa mientras que otros se rinden ante ella, pero para bien o para mal, todos coinciden en que es una figura política que no deja indiferente.

Una trayectoria política ascendente

La comunicación es su punto fuerte y tanto sus estudios como su trayectoria política lo confirman. Afiliada del PP desde 2005 con 27 años, ha acompañado a figuras políticas destacadas como Esperanza Aguirre, para quién gestionó la cuenta de Twitter de su perro, o Cristina Cifuentes, llevando su campaña digital en 2015. De todos ellos se ha ido inspirando para crear un perfil político al que ha añadido su gran toque personal.

De cargo en cargo, especialmente presente en el área de la comunicación, fue haciéndose un hueco en el partido hasta llamar la atención de su líder, al que ya tenía como amigo y al que apoyó desde un primer momento con su “​Soy de Pablo total​” tras la dimisión de Mariano Rajoy y las elecciones primarias. Fue la apuesta personal de Pablo Casado para encabezar la lista del PP en las elecciones a la Presidencia de la Comunidad, ciertamente acertando en su decisión pero sin imaginarse el revuelo que causaría su gestión.

Desde diputada en la Asamblea de Madrid, pasando por la viceconsejería de Presidencia y Justicia, la vicesecretaría de comunicación ,y llegando a portavoz del PP en la Comunidad de Madrid, hoy trabaja codo a codo con Casado en el cargo de vicepresidenta de la capital madrileña.

Una gestión de la pandemia tan cuestionada como alabada

De discurso duro como Aznar o Aguirre, a la Presidenta no le ha temblado el pulso antes de tomar cualquier decisión. Desde las primeras fechas, se adelantó a que el Gobierno decretase el estado de alarma anunciando el cierre del ocio y de los centros educativos el 9 de marzo. Sus decisiones han estado, mayoritariamente, a contracorriente con las que fueron tomadas por el gobierno central. “Si la sanidad pública es nuestra competencia, que tengo una estrategia y que veo que funciona, entonces la voy a defender cueste lo que cueste”, dijo en una entrevista concedida a Le Figaro. Es una prueba más de un carácter firme. Y lo cierto es, que dicha estrategia ha dado sus frutos. La Comunidad de Madrid ha pasado de ser la comunidad con mayor número de casos a una de las menos afectadas, obviando los repuntes navideños. Ante estos resultados, es improbable que el Gobierno pueda entrometerse en su camino.

No obstante, ha sido una gestión cargada de enfrentamientos. Sus decisiones le han situado en la diana de la oposición, con quien no ha llegado a estar en tregua.

Isabel Díaz-Ayuso delante del IFEMA durante la primera ola de COVID-19 (c)ConSalud.es

“​Todos los días hay atropellos y por eso no prohíbes los coches​”

Sus valoraciones le han traído más de una bronca con Salvador Illa, con quien mantiene una relación crispada. También le han traído varias dimisiones de importantes cargos dentro de su equipo. Tras tomar la decisión de solicitar el paso a la fase uno del confinamiento , Yolanda Fuentes, directora general de Salud Pública, presentó su dimisión puesto que, a su juicio, no prevalecieron los criterios sanitarios al presentar la solicitud. Y en efecto, el anteponer la economía a la “vida” ha sido uno de los reproches más frecuentes. Díaz-Ayuso ha apostado por conciliar las limitaciones sanitarias y el retomar la actividad económica, insistiendo por ejemplo, en aplicar las restricciones únicamente en las zonas con mayor incidencia o negándose rotundamente al confinamiento generalizado, convencida de su poca efectividad y de sus estragos. En cambio, se ha decantado por la compra y distribución masiva de 5 millones de test de antígenos, con sus más y sus menos.

Un paso por delante de su partido

Díaz Ayuso ha actuado al margen del partido, y aún así se ha convertido en la referencia nacional del PP, ensombreciendo la imagen de Pablo Casado en los medios internacionales. Ambos pertenecieron a las Nuevas Generaciones del PP y encarnan la renovación del partido, adoptando un discurso claro y moderno pero manteniendo los principios liberal-conservadores que lo caracterizan.

Pero la presidenta hace valer su opinión dentro del partido, incluso si aquello supone ir un paso por delante de la dirección nacional o del resto de barones autonómicos. Su perfil singular y estilo propio no acaban de convencer del todo en Génova 13. Su ambición asusta a un sector del PP que teme que su descarrilamiento pueda suponer una amenaza para la estrategia de moderación adoptada recientemente por el partido. Varios dirigentes territoriales no comparten la batalla política contra el gobierno de Pedro Sánchez, mostrando sus discrepancias en privado al mismo tiempo que marcan sus distancias con esta línea de actuación en sus respectivas comunidades. Pero ante el éxito de Díaz-Ayuso y su creciente popularidad entre los votantes, Pablo Casado hizo del partido dicha estrategia de confrontación. Quizás teniendo en mente que podría suponer ganar votos a corto plazo.

El tiempo ha hablado, y el ​sector que temía un posible “daño a la marca” por la situación madrileña hoy felicita a la Comunidad por su gestión de la pandemia.

El rumbo de sus estrategias, en parte o en su totalidad depende de a quién se pregunte, lo marca su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez. Antiguo asesor de Aznar, después tertuliano y analista, es además un experto en publicidad y comunicación. Se mueve en las sombras, pero la influencia que tiene en Díaz Ayuso es creciente. Su osadía es para muchos expertos la explicación del tono duro que caracteriza el discurso de la presidenta regional y su afán de discrepar con el Ejecutivo.

Ana Girón Esquerdo

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