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14-F: UN PANORAMA TAN INCIERTO COMO COMPLEJO

No se repite el panorama inédito de 2017. De una elección a otra, han transcurrido cuatro años de legislatura con JuntsxCat y Esquerra Republicana (ERC) en el Govern y se han dado sucesos que no dejan indiferente. El referéndum de independencia del 1-O, constitucionalmente ilegal, la aplicación del 155 con Mariano Rajoy o el juicio del procés. Las elecciones del 14-F se dan en un contexto distinto donde la polarización es menos aparente, aunque no por ello dejan de ser unas elecciones tan esperadas como trascendentes. Los resultados tendrán consecuencias tanto a nivel nacional, con una posible redefinición de los vínculos entre ERC y el Gobierno, como a nivel autonómico, con una aclaración del panorama político en Cataluña que marcará el rumbo del independentismo y definirá el futuro del centro derecha.

Desequilibrio de las fuerzas políticas, competencia entre bloques ideológicos, vetos cruzados y pactos en el aire son algunos de los desafíos que nos brindan estas elecciones autonómicas. A pesar de que las peticiones de voto por correo se hayan triplicado con respecto a 2017, la abstención es otra de las grandes incógnitas. Frente a una participación de casi el 80% en 2017, este fenómeno podría generar problemas de legitimidad y alterar las proyecciones.

“Voy donde puedo ser más útil”

El Partido de los Socialistas de Cataluña, con Salvador Illa como cabeza de lista, sigue siendo el gran favorito de las encuestas. Propugna el encuentro entre catalanes y la reconciliación, y se anuncia como el principio del fin del independentismo. Los socialistas buscan captar el voto cansado del procès, de una “mayoría”, según Illa, que quiere pasar página. Sin embargo, el “efecto Illa” parece estancarse. El abandono del cargo de Ministro de Sanidad le ha pasado factura en los primeros debates electorales, todos cargan contra su gestión sanitaria e incluso Quim Torra le tacha de ser el autor del “155 sanitario”, en alusión a una supuesta descentralización de las competencias durante la pandemia.

El “efecto Illa” podría deteriorar las relaciones entre el PSOE y ERC a nivel nacional. Los republicanos son un socio indispensable del Gobierno para resolver ciertos asuntos clave, como los Presupuestos Generales del Estado, pero los socialistas ven incompatible el pacto en Cataluña. No habrá más opción que el diálogo. El voto de la izquierda, mayoritario en Cataluña, se lo disputan el PSC, manteniéndose el primero, seguido muy de cerca por ERC, y en Comú Podem.

 

¿Una derecha marginal?

Del otro lado del espectro político, Ciutadans de Catalunya, PP y Vox pugnan por el voto conservador partiendo de una representación totalmente distinta en el Parlament. Mientras que Ciutadans es la fuerza mayoritaria, PP es una fuerza marginal y Vox no tiene representación alguna. La formación naranja es la única que se enfrenta al pronóstico de una fuerte caída en escaños, según el CIS catalán, quién estima que podría perder hasta un tercio de sus votantes. La pérdida de la hegemonía queda lejos de su victoria histórica en 2017, cuando por primera vez un partido no nacionalista ganaba las elecciones pese a que

no consiguiera formar mayoría en los pactos postelectorales. La fuga de votos crece al mismo ritmo que se publican nuevas encuestas.

De su caída en picado se alimentan tanto el PSC como el PP , fuerza minoritaria que se ha beneficiado de la fuga de dirigentes de Ciudadanos como Lorena Roldán, número dos por la lista del PP y antigua candidata por Cs. Y en menor medida, Vox . Este último, en ascenso desde su entrada en el Congreso de los Diputados en abril de 2019, se estrenaría en las autonómicas catalanas con la entrada al Parlament. Al mismo tiempo que algunas encuestas apuntan a un posible “sorpasso” al PP, todas coinciden en que conseguirá reunir el voto de la “Cataluña silenciada”.

 

Mismos instrumentos, música diferente

El 14-F también determinará el rumbo del independentismo en los próximos años. Los instrumentos son los mismos, pero la música que tocan los partidos independentistas suena diferente. ERC y JuntsxCat, más fuertes en las poblaciones más pequeñas y en el interior de Cataluña, luchan por el liderazgo del independentismo. Mientras que la candidata por Junts, Laura Borràs, marca como objetivo el “activar” la declaración unilateral de independencia en el caso de que las fuerzas independentistas superen el 50% de los votos, como lo anuncia el CEO (también conocido como CIS catalán) , ERC insiste conjuntamente con la CUP en la negociación y ponen el foco en la celebración de un referéndum de autodeterminación. Los vetos cruzados y las discrepancias crecientes complican la formación de una mayoría independentista.

Los resultados del CIS nacional auguran la formación de dos posibles gobiernos, uno independentista con ERC y Junts, o un tripartito de izquierdas con los anticapitalistas de la CUP, el PSC y ERC. Pero la política del pacto postelectoral será mucho más compleja. Además, nada debe darse por seguro, ganar en votos no significa ganar las elecciones. Por los efectos del sistema electoral, en Cataluña como en el resto de España, se sobrerrepresentan a las provincias menos pobladas, por lo que un escaño cuesta menos votos en las provincias grandes, como Barcelona.

 

Ana Girón Esquerdo

 

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